Lamentablemente Hollywood nos dio otra sorpresa. Una sorpresa de esas que te dejan sin palabras y totalmente sin reacción. El pasado 2 de febrero el actor Philip Seymour Hoffman fue encontrado sin vida en el baño de su departamento en Nueva York.

Si bien aún las causas de su muerte no son claras, todo apunta a que fue producto de una sobredosis de heroína. Se hallaron al menos 50 sobrecitos de esa droga y cuando encontraron el cuerpo del actor, éste tenía una aguja clavada en su brazo.

Y así, en solo un instante, Hollywood se queda sin otro brillante y admirado actor. Tenía 46 años, y había trabajado en 63 producciones como actor.

Philip Seymour Hoffman nació el 23 de julio de 1967 en Fairport, Nueva York. Vivía con sus padres y tenía dos hermanas y un hermano. Eran una familia típica de la clase media. Al terminar la secundaria, estudió actuación en la Universidad de Nueva York (NYU), donde empezaron sus problemas con las sustancias prohibidas. “Todo era drogas y alcohol. Consumía cualquier cosa que me daban. Me gustaba todo. Pero al final fui a un centro de desintoxicación y, a los 22 años, lo dejé. Aquello me dio pánico. Siento mucha compasión por esos actores jóvenes que tienen 19 años y que de repente son hermosos, ricos y famosos. Si entonces hubiera tenido tanto dinero, hoy estaría muerto”, declaró hace siete años en una entrevista televisiva. Pero no logró librarse completamente de las adicciones: en mayo del 2013 había estado internado durante diez días por un tratamiento de desintoxicación de heroína.

Su imagen puede verse en la pantalla grande desde 1992: después de haber hecho un papel en la serie La ley y el orden y en una producción independiente, tuvo una participación en Perfume de mujer. A partir de entonces, construyó una carrera basada en una gran mayoría de papeles secundarios, con actuaciones brillantes en muchos de ellos.

Participó en cinco filmes del director Paul Thomas Anderson. Su primer trabajo juntos, Boogie Nights (1997), donde interpretó a un técnico de sonido homosexual, lo convirtió en un ícono del cine independiente, y a partir de entonces se multiplicaron sus papeles. Estuvo a las órdenes de directores de la talla de los hermanos Coen, Spike Lee, Cameron Crowe y David Mamet, entre otros. Algunos de sus secundarios recordados están en películas como FelicidadMagnolia, Casi famosos, Regreso a Cold Mountain, Mi novia Polly y el malo malísimo de Misión Imposible III.

Los aficionados al cine ya lo conocíamos, pero se volvió realmente conocido en su brillante interpretación de Truman Capote en el film Capote (2006). Este papel le valió muchísimos premios, entre ellos un Oscar. Después sería nominado tres veces más por Juego de poderLa duda y The Master. Su última película estrenada en la Argentina fue Los juegos del hambre: En llamas. También se destacó en televisión -aspiró al Emmy por Empire Falls-, y en teatro: se lució en varias obras de Broadway -la última: La muerte de un viajante– y fue nominado a tres Tony. Se lo podrá ver dos veces más en el cine, ya que participa de las películas Los juegos del hambre: Mokingjay Parte 1 y Parte 2.

Hoffman deja tres hijos (de 5, 7 y 10 años), producto de su relación con la vestuarista Mimi O’Donnell, su pareja desde 1999. “Ellos son todo para mí. Luego viene mi profesión. Trato de vivir de modo de no tener motivos de arrepentimiento. Quizá por eso trabajo tanto: no quiero sentir que me perdí algo importante”.

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Nico Calvo
Fanático del cine. Amo la comedia ya que me encanta reír con una buena película, pero el mejor género sin duda es la acción. Soy amante del tenis e hincha de River Plate.