Antes de arrancar esta crítica, quiero dejar bien en claro que Superman nunca fue mi superhéroe preferido. Es más, siempre preferí los héroes de Marvel. Me parecían más copados. Batman es el único de DC que siempre me gustó. Quería aclarar eso para que quedara en claro que voy a hablar lejos del fanatismo.

Hacer una película de Superman realmente presenta un desafío enorme, por el simple hecho de que es prácticamente invencible. Pero analicemos lo que está buscando DC. Evidentemente ya no es sólo llenar las salas con un buen producto, se está buscando competir con Marvel. Y digo competir y no vencer, porque Marvel le lleva años de ventaja.

Sin embargo, ahora DC ha encontrado con Batman, y con Christopher Nolan, un camino. Un camino que ahora se traslado a Superman. Y es este camino el que quieren mantener para, con suerte, armar a todos sus personajes.

Man of Steel es claramente un éxito, es un peliculón. Si la comparamos con Superman Regresa (aquella horrible del 2006), es un logro de punta a punta, y es mejor creer que ese film nunca ha existido. Man of Steel es, en otras palabras, el Batman Begins de Zack Snyder.

El film es un deleite visual, cargado con efectos especiales, que ponen a prueba de manera contínua nuestros sentidos. Indudablemente, la unión Snyder-Nolan es un acierto genial, en el que se pueden diferenciar claramente los estilos. Si recuerdan Watchmen y 300, sabrán que Snyder le da mucha importancia a las escenas de peleas. Por el lado de Nolan, tenemos momentos, diálogos y frases épicas, resultando en una combinación buenísima. Como resultado, el film tiene el estilo épico que podemos recordar en las Batman de Nolan, pero con una excelencia visual digna de los films de Snyder.

Lo importante a destacar, es que si bien hubo muchos avances y trailers, hay muchísimo que no nos cuentan. La mayor parte del film nos la pasamos descubriendo cosas y vamos aprendiendo de la historia junto con el personaje. El film arranca en Krypton, donde vemos el nacimiento de Kal-El (Superman) y el por qué viaja a la Tierra. La historia transcurre por momentos a modo de flashbacks que nos muestran parte de la juventud de Clark en la Tierra y como debe adaptarse a los demás, tratando de ignorar la presencia de sus poderes. Todo este proceso esta bueno ya que nos muestran la naturaleza real del personaje pese a todos los contratiempos que debe vivir. A eso se le suman los momentos con su padre adoptivo (Kevin Costner) y la relación con su madre (Diane Lane).

Russell Crowe está nuevamente sensacional en su papel como padre biológico de Superman, en una participación sumamente activa en la historia. Por otro lado, tenemos a la intrépida Lois Lane (Amy Adams) y a su jefe en el diario (un gordo Laurence Fishburne) que cumplen roles correctos y por momentos una relación que se aleja mucho del concepto dramático que quieren darle al film.

El film se siente largo por momentos, pero no llega a aburrir. De hecho, a cada momento estamos deseosos de más, ya que es como si la acción no terminara en ningún momento. Pero en esos momentos, todo lo épico que se le dió a la historia, queda en segundo plano mientras se suceden las escenas de pelea fantástica mejores logradas y nunca vistas en un film de estas características. Por momentos hace recordar a las famosas escenas de pelea de Dragon Ball Z, o la escena final de Neo contra el Agente Smith en Matrix Revolutions. Yo particularmente, estaba boquiabierto disfrutando cada instante de esa colosal batalla.

Como conclusión, Man of Steel me pareció una película formidable. Una mezcla perfecta de acción pura y fantástica, con una fuerte historia por detrás. Bien narrada, con la carga emocional suficiente como para adorar a cada personaje. Hans Zimmer evoca nuevamente un universo distinto en cada acorde de la banda sonora. Algo que nuevamente ha de ser aplaudido, y agradecido.
Man of Steel es un viaje épico a una fantasía nueva creada por Zack Snyder, con toques geniales al mejor estilo Nolan. Un film que sin dudas querremos ver más de una sola vez.